{ InicioSobre mí TwitterTumblrInstagramFacebook PáginaFotos }

viernes, 17 de junio de 2011

Diario de un perro.

.

Semana 1: Hoy cumplí una semana de nacido. ¡Que alegria haber llegado a este mundo!
Mes 01: Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.
Mes 02: Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Esperando que mi nueva ¨familia humana¨me cuidara tan bien como ella lo había hecho.
Mes 04: He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mi son como ¨hermanitos¨. Somos muy inquietos, ellos me jalan la cola y yo les muerdo jugando.
Mes 05: Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice pipí adentro de la casa; pero nunca me habían dicho donde debo hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡Y ya no me aguantaba!
Mes 06: Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente mucho. Cuando están comiendo me convidan. El  patio es para mi solito y me soy vuelo escarbando como mis antepasados, los lobos, cuando esconden la comida. Nunca me educan. Ha de estar bien todo lo que hago.
Mes 12: Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que creci mas de lo que ellos pensaban. Que orgullosos se deben sentir de mi.
Mes 13: Que mal me sentí hoy. ¨Mi hermanito¨ me quito la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes. Así que se la quite. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, asi que lo lastimé sin querer. Despues del susto, me encadenaron casi sin poder moverme al rayo del sol. Dicen que van a tenerme en observación y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.
Mes 15: Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo, mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije.
Mes 16: Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me perdonó y me puse tan contento que daba saltos del gusto. Mi rabo parecía reguillete. Encima de eso, me va a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente se pararon, Abrieron la puerta y yo me baje feliz creyendo que haríamos nuestro ¨día de campo¨. No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron. ¨¡Oigan, esperen!¨se... se olvidan de mi. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al darme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no se detenian: me habian olvidado.
Mes 17: He tratado en vano de buscar el camino a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con la mirada y desde el fondo de mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y seria leal como ninguno. Pero solo dicen: ¨Pobre perrito¨, se ha de haber perdido.
Mes 18: El otro día pase por una escuela y vi a muchos niños y jovenes como mis ¨hermanitos¨. Me acerqué ,y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras ¨a ver quien tenia mejor punteria¨. Una de ellas me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con el.
Mes 19: Parece mentira, cuando estaba mas bonito se compadecían más de mi. Ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente mas bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.
Mes 20: Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, no me arrolló. Según yo estaba en un lugar seguro llamado ¨cuneta¨, pero nunca olvidaré la mirada de sastifaccion del conductor, que hasta se ladeó con tal de centrarme. Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba a la  ladera del camino.
Mes 21: Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frio, sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento mu mal; quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se esta cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen: ¨No te acerques¨ Ya casi estoy inconsiente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. ¨Pobre perrito, mira como te han dejado¨, decía... junto a ella venia un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: ¨Lo siento señora, pero este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir.¨ A la gentil dama se le salieron las lagrimas y asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciendole que me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormi para siempre, pensando en porque tuve que nacer si nadie me queria.

(Dr. Osvaldo Fernandez)