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jueves, 8 de septiembre de 2011

Él se fue una vez más.

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Y así él desapareció. Y ella llorando, sentada en su cama, apoya el cigarrillo en sus labios y piensa "Por qué es tan fácil para él entrar y salir de mi vida cuando yo no puedo sacarlo de mi cabeza por un puto segundo?". Aspira su última pitada, más larga y profunda que las demás; apaga el cigarrillo y se va a dormir.