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martes, 8 de septiembre de 2015

Bienvenido a mi mundo.

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Buen día.
Otro día en mi cabeza.

Cada despertar en mi vida tiene sus minutos de paz. Mis minutos. Silencio, hacer lo que quiera. Hacer o no hacer. Permanecer en la cama o saltar a lo que quiero. Esos minutos en los cuales me digo "Tomate tu tiempo para empezar el día".
Apenas salgo de la cama me enfrento a un mundo de decisiones. Vale aclarar que mi vida jamás se baso en la espontaneidad y fluidez de mis actos, no, ojalá. Siempre analicé minuciosamente cada decisión tomada y por tomar. Todos decidimos, consciente e inconscientemente, vivimos de eso. No voy a hablar de algo que ya todos sabemos.
A mí me cuesta decidir.

"Hola, me llamo Catalina, odio decidir. Al punto de evitar."

Si mi presentación fuese esa, dejaría en claro tantas cosas que hasta el día de hoy no sé explicar al resto...

Tan tranquila por fuera, tan atormentada por dentro.

¿Cuántas veces me adapté para no cambiar? ¿Cuántas veces resistí para no soltar?
Qué profundo, vamos a algo más básico.

Todos tenemos necesidades. Instintos que saciar. Deberes que cumplir. Vacíos que llenar. Cosas que soltar. 

Las necesidades nos llevan a tomar desiciones. Muy simple para algunos. Una tortura para otros.

¿Alguna vez sentiste miedo de tomar una decisión? Por más pequeña e insignificante que sea. Irte a virir a otro país o elegir entre dos respuestas de un examen para el cual no estudiaste.

Algunas veces me puse tan nerviosa ante la mirada de una vendedora que me fui sin nada. Otras veces terminé comprando algo que por ahi ni quería sólo para no seguir ahí. Varias veces tenía muchísima hambre y la suprimí sólo por las pocas ganas de elegir qué comer, cuánto gastar, cuánto comer, a dónde ir.
Pueden reírse, me ha pasado con mil situaciones diferentes. Busqué los ejemplos más comunes por así decirlo. Se entiende a lo que voy? Con presión de otros, o aún sin presión alguna, he hecho cosas que no quería y abandonado cosas que sí. Como también he suprimido y evitado algo que realmente necesitaba. Así de potente es mi cabeza. así de fuertes son los miedos.
¡Miedos! Una palabra fuerte que describe esas a voces en nuestra cabeza que nos hacen dudar de todo lo que podríamos tener claro.
Les dejo dos simples definiciones:

1. Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.

2. Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.

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Surge mi necesidad, surgen mis ganas. Vacilando entre querer y deber.
A veces no sé si lo que quiero, debo; si lo que debo, quiero.

Surge la decisión. No decidir, también es una decisión.
Esto, lo otro o nada.

Surgen mis miedos. Comienzan en silencio, aumentando su volúmen al punto de gritar; al punto de tapar el suave hablar de mi consciencia.
¿Decidiré bien? ¿Decidiré mal? (¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?)

Surge mi ansiedad. (*)
Apurate. Dale. Te están mirando. Se nota que estás nerviosa. Las agujas del reloj están volando. Idiota. Apurate. Decidí. ¿Decidiste? ¿Bien o mal? La piel arde del calor. No transpires. Pensa en otra cosa. Pensa. Decidí. Apurate. ¿Y si mejor la cortás? Ya casi. O mejor no, mejor cortala. Qué vergüenza. Mira el lío que hacés. DECIDÍ. Tan simple. Tan complicada. Andá a la derecha. Tal vez la izquierda es la opción correcta. Vas a llegar tarde. Te estás perdiendo. Te perdiste. ¿De dónde salen esas ganas de llorar? Sé fuerte. No lo sos. Sé fuerte. Sos una porquería. Andate. No expliques. Encerrate. Callate. Aislate.

Estallo.

Surge mi bronca.
Surge una frialdad.
Surge un vacío.
Surge un silencio.

Fin.
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Esto es sólo un fragmento de todo lo que hubiese podido escribir si quisiese, si pudiese. Todo esto es una expulsión violenta de algo guardado hace mucho, mucho tiempo. Cansada de intentar explicar algo que cuando llega a mi boca, pierde sentido. Algo que las pocas veces que logró salir, fue incomprendido. Algo que trato de dominar cada día.

Gracias a la persona que leyó.

(*) Ansiedad: Estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad.

No me vengan más con el "ansiedad son ganas de comer a las tres de la mañana por favor. Demasiadas personas hablando sin saber.

martes, 3 de marzo de 2015

Cosa

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Algo que jamás vamos a entender, ni explicar, ni controlar. Algo que para tantos no es nada, lo es todo cuando pasa.
Sentir que se te desgarra el alma cada vez que esa persona te hace falta, cada vez que te alejas, cada vez que te despedís. Para después volver a sentir esa energía que nade desde tus pies hasta cada extremo de tu cuerpo, que al pasar por tu panza te revuelve todo de la forma más delicada y linda. Que enrojece tu cara y le da un brillo y ternura especial a la mirada. Y ni hablar de todas esas sonrisas y ataques de risa que no se pueden controlar.
¿Qué es todo eso? ¿Cómo puede ser que nosotros, siendo ni siquiera una miga en un universo tan grande, seamos dignos de sentir algo tan fuerte? 

Desde que me levanto a la mañana, hasta que vuelvo a dormir, pienso en lo lindo que es estar así. Lo único que puedo hacer es agradecer, además de estar viva, tener la oportunidad de vivir algo así. Ojalá (y realmente lo digo) que todas y cada una de las personas en este mundo puedan alguna vez sentirse así; porque por más cursi e irreal que suene, algo así debe simplemente significarlo todo en esta vida.
Muchas gracias al ser que me enseñó a creer en esto, que me mostró que es mucho más lindo e increíble que lo que uno se pudo haber imaginado antes.

martes, 25 de marzo de 2014

Mil perdones.

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Siempre mi vida se trato de pedir perdón. Tengo que pedirle perdón a mis padres por llegar en el momento equivocado? A papá porque mamá mantuvo mi existencia oculta? Por no poder sentir amor hacia un monstruo como él? Por llamarlo así? A mi hermana por ser la hermanita molesta que sólo quería ser perfecta como ella? Por desordenar siempre sus juguetes cuando mi intención era acomodárselos? Por pintarle con esmalte de brillo la computadora porque quería que le quede linda? A mamá por no poder concentrarme en el colegio al punto de frustrarme? Por ser la peor hija que tuvo, por haber escuchado a los 12 años por la puerta cuando ella misma decía eso? Por ser una carga más? Por respirar? Por ser maltratada en la primaria y querer irme, en vez de estar feliz con mi colegio nuevo? Por vivir llorando tantos años? Por haber rechazado tantas de sus comidas? Tengo que pedir perdón por no haber terminado el secundario cuando lo hice para trabajar? También por no poder conseguir trabajo ahora? Por ser un gasto más de comida? A mi abuela por no ser la nieta de oro que siempre quiso que fuese? Por no haber salido adelante? Tengo que pedirle perdón a una persona que no es mi amiga por haberme enamorado de la persona que ella quería cogerse? Le tengo que pedir perdón a un novio por arruinar sus aventuras con otras? Por no ser como sus 'amigas'? Por ser sensible? Porque por más que intente nunca voy a alcanzar sus expectativas? Eso. Nunca voy a alcanzarle a nadie. Pido perdón por no llegar a ser, como también simplemente, por ser. Perdón también por jamás mantener las ganas de serlo.
Exploto. Debo pedirle perdón a alguien acá mismo sólo por escribir esto?
De las pocas personas con las cuales tuve una conexión lo suficientemente profunda como para llamarla amistad, todos me criticaron que viva pidiendo perdón. Es como si tuviese que pedir perdón tan sólo por hacerlo. Por ser yo. Pero si no lo hago, con más razón debo dejar un supuesto orgullo de lado, el cual no existe, no hay. Esa sustancia no forma parte de mi sangre.

El día que muera, todos los perdones se van a liberar, espero que lleguen.

Perdón si mis post no son lo mejor últimamente, o si me tomo un tiempo bastante amplio entre cada uno, pero entiendan que es un momento complicado en mi vida, y difícilmente tengo tiempo de liberarme acá, que tanto bien me hace.
Gracias por leerme.

sábado, 3 de agosto de 2013

Sombras.

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Alguna vez te preguntaste si lo que sentís..
es real, o es un producto de lo que deseas sentir?
Me refiero a una duda que toda mi vida tuve. Muero tanto por sentir algo, que cada vez que creo sentirlo, se esfuma, se me va. Jamás estuve realmente segura de algo. La desconfianza es mi sombra. Esa sombra.. todos tenemos una sombra, esa oscuridad que nos sigue y más aún cuando estamos en plena luz, en plena felicidad. Soy una persona que siempre quiso sentir todo, vivir todo; una persona que siempre soñó la vida. Cuanto más lo pienso, más me confunde. Esa historia de amor feliz, la tuve o la soñé? Esa felicidad que sólo se siente en muy pocas ocasiones, llegué a sentirla o la soñé? Esa meta que me puse algún día, la logré o la soñé? Muchas de mis verdades, simplemente son mis propias mentiras, que con el tiempo fueron mejorando, tanto, que me superaron a mi misma. A veces no sé si Catalina Wybert soy yo misma, o es la persona que sueño ser. A veces, ya no sé si yo proyecto mi propia sombra o ella me proyecta a mí.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Quién te robó el derecho a ser feliz?

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Es tan desesperante no tener un refugio. No tener una casa que te proteja, no tener una familia que te cuide, y perder a ese amigo que tanto te contenía. Tu casa, tu salud y tu amor se vienen abajo. Ya no te queda nada de ese rincón, de esa voz, de esos segundos que te calmaban. Ya no queda nada de lo que estaba bien. Todo te ilusiona y te traiciona. Te cansa ya recibir golpes de la vida, te cansas de que te dejen en el piso, de que nunca dejen que te levantes. El llanto se acumula, dejarlo ir y explotar ya te da miedo. Miedo? Qué no te da miedo? Si todo te lastima, hasta las cosas que te hacen bien te joden. En algún punto siempre todo está jodido. Por qué justo vos no podés tener las cosas bien? Quién te robó el derecho a ser feliz? Quién te lastimó la confianza? Cuándo moriste así?